Contratos por dos años o menos, incrementos mensuales, trimestrales o semestrales, con depósitos ajustables según las preferencias del propietario, más uno o dos meses de anticipación y garantía, que en muchos casos se requiere que no sea propietario, sino un seguro de garantía o garantías personales pagadas. Estas son algunas de las condiciones bajo las cuales se están formalizando acuerdos de arrendamiento en 2024, luego de la liberalización de la economía por decreto, y a pesar de la medida precautoria del juez en lo Contencioso Administrativo Enrique Lavié Pico que suspende la revocación de la ley de Alquileres prevista en el DNU.

No solo trajo consigo términos draconianos, sino también precios extravagantes y una disparidad como pocas veces vista: así, un apartamento de tres habitaciones de 90 metros cuadrados en Almagro tiene un precio de $1.000.000; un apartamento de dos habitaciones en la misma área se ofrece a $250.000, otro similar se publicita a 400 dólares y un estudio de solo 22 metros cuadrados tiene un valor de $230.000. En Caballito, un apartamento de tres habitaciones con espacio de estacionamiento tiene un costo de $590.000; uno de dos habitaciones, $380.000; y un estudio, $350.000, según un recorrido por sitios especializados.

A través del DNU de Javier Milei, se derogó la ley de Alquileres, lo que ha llevado a condiciones desfavorables para los inquilinos. – A pesar de que se están judicializando muchos casos y existe una medida cautelar que suspende la derogación de la ley de Alquileres, el mercado se encuentra en una situación complicada con precios desproporcionados y condiciones leoninas. – Los contratos de alquiler ahora pueden tener una duración de dos años o menos, con aumentos mensuales, trimestrales o semestrales, y se exigen altos depósitos y garantías. – Los precios de los alquileres han alcanzado niveles disparatados en algunos casos, con una gran dispersión en diferentes zonas. – Esta situación es aún más preocupante si se considera que los alquileres representan solo una parte de los gastos en un contexto de alta inflación. – La Federación de Inquilinos Nacional ha denunciado que ahora existen imposiciones de condiciones y falta de acuerdos entre las partes. – Algunos inquilinos han reportado situaciones injustas, como subas bimestrales si la inflación supera el 20% en dos meses. – Se ha intentado instalar la idea de que la derogación de la ley de Alquileres ha aumentado la oferta de propiedades, pero algunos opinan que los precios tendrán que bajar porque son inaccesibles. – Otros sostienen que los precios no han caído tanto como se dice y que la oferta debe ser en pesos, no en dólares. – La Federación de Inquilinos Nacional afirma que los precios han empeorado considerablemente y que los inquilinos no pueden pagar los altos costos iniciales de los contratos.

La situación empeora aún más si se considera que el alquiler es solo uno de los costos de la economía, en un contexto de inflación muy alta. En diciembre, para evitar caer en la pobreza una familia de dos adultos y dos menores necesitaba recibir cerca de $500 mil, según el Indec. En ese mismo mes, la Encuesta Permanente de Hogares señaló que el 63,2 % de la población ocupada tenía ingresos promedio de $193 mil, y aquellos empleados con salarios superiores a los $400 mil formaban parte del 10 % con mejores ingresos del país: la antigua sugerencia de que el alquiler no debería exceder el 30 % del salario parece cosa del pasado.