Miles de ciudadanos participaron en nuevas manifestaciones en rechazo al Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) emitido por Javier Milei en diversos puntos de los principales centros urbanos. En el Patio Olmos, la fuerza policial de Córdoba intervino utilizando métodos como golpes y gas pimienta, resultando en detenciones. Simultáneamente, en la Ciudad de Buenos Aires, un numeroso grupo de manifestantes se movilizó cerca del Congreso Nacional, haciendo sonar cacerolas en las aceras, bajo la supervisión de la Policía Federal, cuyos agentes grababan abiertamente a los participantes, dispuestos en las escalinatas del Palacio Legislativo, tras las rejas. Las marchas se replicaron en Rosario, Santa Fe, Mar del Plata, Bariloche, Ushuaia, Junín, Resistencia, y otras localidades del país.

En la capital, se realizaron cacerolazos en diversos vecindarios, y numerosas personas se congregaron alrededor del Congreso, mientras otros lo hacían también en la Plaza de Mayo, sumándose a la Asociación de Licenciados en Enfermería (ALE) que llevaba a cabo una «marcha de antorchas». Cánticos como «La élite no representa al pueblo» y «Unidad de los trabajadores, quien no esté de acuerdo que se ajuste» resonaban en la Plaza, acompañados por aplausos y el sonido de las cacerolas.

En la Plaza del Congreso, los participantes combinaban los tradicionales cánticos contra el expresidente Mauricio Macri con la solicitud de que la Confederación General del Trabajo (CGT) convoque a una huelga general. En las aceras, numerosas personas exhibían pancartas con mensajes como «Usted representa a la élite», que incluía la imagen del Tío Sam; «En venta. Propiedades de Milei», o «Las penas nos afectan a nosotros, las casitas pertenecen a otros». Otro conjunto, en las vallas que rodean al Parlamento, entonaba el lema «que se retiren todos». Cuando el semáforo de la Avenida Callao lo permitía, los manifestantes ocupaban la calle, instando a los conductores a expresar su descontento con bocinazos.

«Gano una cantidad insignificante y apenas me alcanza para pagar el alquiler. Ahora imagina. Todo se va al traste con los precios», expresaba Hugo, residente del barrio de Villa Real, de 65 años. Santiago, estudiante de Filosofía y Letras, señalaba: «Lo que propone Milei es la entrega total del país a extranjeros para que ellos acumulen riqueza mientras despojan nuestros recursos». Ana, de 52 años y empleada doméstica, advertía que «ninguna de las propuestas beneficia a los trabajadores» y que «los únicos favorecidos son los poderosos».
El mismo reclamo se replico en distintos puntos del país, como La Plata, Viedma, San Salvador de Jujuy, Mar del Plata, Mar de Ajo, Bariloche, Ushuaia, Junín y Resistencia.