Los aspirantes a la presidencia de todos los partidos políticos se reunieron en el primer debate presidencial celebrado en Santiago del Estero. Se estructuró en tres áreas temáticas: Economía, Educación, Derechos Humanos y Convivencia Democrática. En este evento participaron Sergio Massa de Unión por la Patria, Javier Milei de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich de Juntos por el Cambio, Myriam Bregman del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), y Juan Schiaretti de Hacemos por nuestro País. Discutieron durante 90 minutos y se volverán a enfrentar el próximo domingo en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA). El tono del debate se mantuvo controlado y previsible, sin sorpresas significativas ni golpes espectaculares. El Ministro de Economía fue el candidato más cuestionado, seguido de cerca por Javier Milei. Massa concluyó con las palabras: «Cuando vayas a votar, no lo hagas con enojo ni temor, hazlo con esperanza».

No hubo grandes novedades. Cada candidato se mantuvo coherente con su discurso previamente establecido. Massa demostró solidez, evitó caer en provocaciones y logró que dos temas que la mayoría de los medios intentaron destacar antes del debate, el escándalo relacionado con Martín Insaurralde, ex jefe de gabinete de la Provincia de Buenos Aires, y el asunto conocido como el «Caso Chocolate» en la Legislatura bonaerense, no fueran ampliamente discutidos. No obstante, al salir del centro de convenciones provincial, Massa manifestó que Insaurralde «cometió un error grave y debería dimitir también a su candidatura en Lomas de Zamora». El tema fue mencionado por Bregman y solo una vez por Bullrich. Milei y Bullrich fueron los únicos dos candidatos que leyeron sus discursos. Milei, además, utilizó gafas que ocultaban completamente sus expresiones faciales.

El primer segmento del debate se centró en el tema económico y fue el plato principal. Milei dio inicio a la discusión afirmando que «si seguimos por este camino, en 50 años seremos la villa miseria más grande del mundo». Criticó a «la élite» y señaló que «de las 22 crisis que hemos enfrentado en el país, 20 tuvieron su origen en problemas fiscales». Explicó que el gobierno financia el déficit a través de la deuda y luego lo resuelve emitiendo más dinero, y afirmó que, si llega a la presidencia, reducirá el gasto público, disminuirá los impuestos, privatizará las ineficientes empresas estatales, desregulará la economía y cerrará el Banco Central. Además, sugirió que si le dan 20 años, el país podría alcanzar un nivel de desarrollo similar al de Alemania, y en 35 años, al de los Estados Unidos. Bregman criticó a Milei por ser también parte de la élite y «un títere servicial de los grandes poderes económicos». Le dijo: «No eres un león, sino un gatito mimado del poder económico».

En ese instante, Massa utilizó una de sus cinco oportunidades de respuesta y declaró que «Milei propone el regreso de las AFJP, la privatización de YPF, que cada estudiante tenga que pagar por su educación universitaria y secundaria, y un modelo de dolarización que ya se ha aplicado en países como Zimbabwe, El Salvador y Ecuador. Debemos integrarnos al grupo de más de 100 naciones que están avanzando hacia la modernización económica, pero sin comprometer nuestra moneda y sustituyendo nuestra bandera en el Banco Central». Luego añadió: «Las pequeñas y medianas empresas enfrentarían dificultades insuperables si este individuo llega a gobernar en Argentina».
Bullrich se dirigió a Milei y le dijo: «Quiero decirles a los jóvenes: ‘Te prometieron la dolarización, pero la dolarización no es posible sin tener dólares en el país'».

Massa, al explicar su propuesta económica, reconoció que «este gobierno cometió errores que han afectado a la población, y que Argentina envía más dólares al extranjero de los que recibe debido a la existencia de una economía sumergida y problemas en su sistema tributario». En consonancia con esto, planteó varias medidas: la creación de una «moneda digital argentina que facilite el comercio a nivel global, acompañada de una ley de amnistía que permita a quienes tengan activos en el extranjero repatriarlos; un aumento de las sanciones para los evasores que eluden el pago de impuestos; la promoción de un programa destinado al fomento de las exportaciones; y la promesa de reducir la carga fiscal para las pequeñas y medianas empresas, así como para las economías regionales». Subrayó: «Debemos dejar de depender de otros para ser dueños de nuestro destino». Además, el Ministro y candidato recordó que la deuda con el FMI fue contraída durante el gobierno de Macri, y lanzó un llamado a la responsabilidad patriótica alentando la defensa de la moneda nacional.

Después de las respuestas de Bullrich y Milei, el Ministro de Economía expresó: «Parece que estoy debatiendo con visitantes sorpresa de Suecia. Nuestra intención es avanzar hacia un sistema más equitativo; continuaremos reduciendo el IVA y expondremos los beneficios que obtienen ciertas empresas, que prácticamente desvían un 4% del PBI con la complicidad de ciertos sectores políticos».
Bullrich presentó la siguiente propuesta: «Establecer orden desde el primer día mediante un programa claro y concreto para abordar los problemas estructurales; contar con un equipo económico coherente y honesto, liderado por Melconian; la voluntad política de llevar a cabo los cambios necesarios para resolver los problemas de Argentina y poner fin a la inflación». Massa le respondió: «¿Van a despedir a Melconian como hicieron en el Banco Nación después de dos años en el cargo?», y luego añadió: «¿El desdoblamiento cambiario que proponen se inspira en el modelo de Venezuela o el de Cuba, los dos países que aplican dicho sistema?». Por último, enfatizó: «Agradezco a Bullrich, ya que fue ella quien me brindó una de las mayores satisfacciones de mi vida. Habla sobre los jubilados, pero durante su gestión, me vi obligado a restituir el 13% que les habían quitado». Schiaretti, por su parte, destacó: «En Córdoba, no enfrentamos déficits fiscales». Bregman hizo hincapié en que cuando se debatió el acuerdo con el FMI en el Congreso, los legisladores del FIT advirtieron que era inflacionario. «No hay solución si no se reconoce esa deuda ilegal y fraudulenta», subrayó.

El último tema discutido fue Derechos Humanos, añadido al debate a solicitud de la ciudadanía. En este punto, Milei destacó: «Hemos sido etiquetados como extremistas, lo cual es inapropiado. Reconocemos la importancia de la verdad y justicia en el ámbito de los derechos humanos. La primera verdad es que no hubo 30 mil desaparecidos. Durante los años 70, tuvimos un conflicto armado en el que hubo excesos cometidos por las fuerzas estatales, pero también es cierto que los grupos guerrilleros como Montoneros y el ERP torturaron, asesinaron y llevaron a cabo crímenes de lesa humanidad. No estamos de acuerdo con la corrupción en el ámbito de los Derechos Humanos». En una frase, resumió los principales argumentos esgrimidos por Jorge Rafael Videla para justificar los crímenes de lesa humanidad: que la represión durante la dictadura se consideró una «guerra» y que los actos de tortura, asesinato y desaparición fueron solo «excesos» cometidos por algunos militares, en lugar de un plan sistemático de exterminio, como lo estableció la justicia.

«El desafío después de 40 años consiste en preservar el legado de la memoria, la verdad y la justicia, un camino que comenzó con el juicio a las juntas y culminó con la condena de los responsables de la represión», afirmó Massa. Resaltó que las políticas de derechos humanos, desde el juicio a las juntas (en un gesto hacia la UCR) hasta el proceso de enjuiciamiento reabierto durante el gobierno de Néstor Kirchner, han posicionado a Argentina como un modelo de referencia para el mundo. Por último, reiteró su llamado a la formación de un gobierno de unidad nacional. «No sorprendería a nadie si en mi gobierno incluyo a miembros de los partidos radical, liberal y pro».

Los candidatos tuvieron un momento para cerrar la noche y solicitar el voto. Milei planteó que «es posible un futuro mejor, alejado de las mismas caras de siempre», en consonancia con su enfoque antiélites. Bullrich aprovechó para afirmar que «Juntos por el Cambio es la única fuerza capaz de revertir lo que hizo el kirchnerismo en Argentina». Massa concluyó pidiendo: «Cuando acudas a votar, hazlo con esperanza en lugar de enojo o temor».